La Historia de “Duda”

En el bosque lejano de un país llamado Paradigmio, vivía alegre la tortuga Duda. Su familia, como todas las familias, deseaba que ella creciera siendo un gran ejemplo de su especie, poniendo muchos huevos y viajando por el mundo, para regresar cada año al mismo lugar; sin embargo a Duda la creían demasiado soñadora, pues no quería vivir el resto de sus días poniendo huevos, en una playa “Paradigciaca”.

Un día, nuestra amiga quiso aprender a realizar sus sueños, en especial poder ver los dos océanos desde la cima del monte Guajiniquí, en lo más profundo del bosque.  Para ello, enceró su caparazón y una buena mañana alisto los petates y salió en pos de su aventura; de camino pensó: “¡Debo tener cuidado, pero como dice mamá, aprenderé de los mayores, que siempre lo saben toooodo!”.  La tarde de ese primer día conoció a un anciano búho, con sus amplios ojos negros, adornados con sus “lentes para enseñar”, según él mismo diría; su nombre: el búho Claudio, quien por años había enseñado en la academia de la sabiduría; “escuela especial para formar animales sabios”, rezaba su lema…  – ¿“Hacia dónde te diriges?”- Preguntó don Claudio; -“Hacia la cima de la montaña” – dijo Duda.  –“Si es así, yo te enseñaré; solo debes seguir mi ejemplo”- recalco Claudio.  El búho abrió sus alas, voló hacia el monte lejano y regresó rápidamente, explicándole a Duda, que aprendiera de él, que había sido formado para enseñar con solo su ejemplo, lo dicen las grandes leyes Paradigmas, de su país; así que hasta ahora todos sus estudiantes, si se limitaban a repetir sus actos, serían grandes en el bosque.

Duda no encontró sentido en las palabras de Claudio, pues pensaba para sí, que ese tipo de enseñanza con que se había formado el búho, no era adecuada para todos los animales; así que siguió su camino.   Esa misma noche, Duda había logrado avanzar en pos de su meta, por lo que se aprestaba a descansar dentro de su caparazón, cuando una mueca de risa, distrajo su atención…  Lana, la hiena, se acercó a saludarle, presentándose como gran capacitadora de su especie.  Las hienas tenían fama de muy aplicadas, pues en su trabajo de equipo, preparaban a sus cachorros con sabiduría, tomando en cuenta su realidad, familia y grupo donde habían nacido; una especie de Psicología animal.  Duda contó entonces su sueño a Lana, quien pasó la noche aplicando lo que sabía: -“¿Estás segura de tu meta?”-, -“Por qué deseas llegar ahí?”-; la hiena estaba convencida que toda conducta de un miembro del bosque, respondía de forma directa  a los tres cuestionamientos básicos; 1. ¿Cómo se ve a si misma?, ¿Cómo ve la situación en que esta inmersa?, 3. ¿Qué relación hay entre estas dos cosas?. Ante esta escuela, nuestra amiga Duda aprendió bastante, se motivó y se sintió valorada como aprendiz; sin embargo, la cruel realidad del bosque distrajo la clase del día, pues Lana corrió con su grupo, ante una cacería que se aproximaba.

Temprano por la mañana, a la luz del alba partió Duda con fuerza renovada y deseosa de aprender nuevas cosas en su camino.  De pronto, el destino por poco le juega una mala pasada… con su paso lento y arrullador caminaba hacia el monte, cuando se sintió observada de cerca; un puma altanero salto frente a ella, dispuesto a cumplir su faena natural,  sin embardo, vio en la joven tortuga una fuerza extraña en sus ojos; que motivó a nuestro felino personaje a reorientar su necesidad, diciendo: -“¡Hola!, mi nombre es Teodoro”-; -“Mucho gusto”- diría Duda con dejo de temor en su voz; Teodoro el puma era egresado de la academia paradigmática de ciencia y tecnología, donde aprendes a vivir día a día, solucionando tus problemas inmediatos (para eso son formados); el lema de su academia decía que un buen puma-formador es “…instrumental, dirigido a la solución de problemas mediante la aplicación de las teorías y técnicas científicas.”

El señor Teodoro comprendió al instante la motivación de Duda; le invitó de inmediato a desviarse a su escuela donde tenías programas de micro talleres, orientados a temas específicos y necesarios para cada necesidad, además los docentes estaban preparados para una adecuada interacción en el aula y le brindarían la oportunidad de adquirir las competencias necesarias para lograr sus objetivos; -“nos basamos en el código de paradigma tecnológico”- mencionaría entusiasmado don Teodoro. La tortuga se mostró agradecida con la invitación, sin embargo prosiguió su meta, pues sentía que el tiempo le ganaba, así el resto de su día continuó con tranquilidad.

Al amanecer del tercer día, la cúspide del gran monte Guajiniquí parecía cada vez más próxima;  Duda caminaba lento pero firme hacia su sueño, cuando se vio rodeada por una gran serpiente pitón, que se presentó de inmediato como Kazaa, amplia investigadora de las verdades y realidades del bosque, para quien todo lo que pasaba tenía una visión naturalista, de aproximación crítica y se podía resolver con su formación de “investigación-acción”. La señora serpiente le recomendó que analizara su sueño y fuera siempre en pos de el; Kazaa entendía que no podía recomendar fórmulas mágicas para orientar a Duda sobre lo que deseaba hacer con su vida; sabía con certeza que no existen relaciones lineales entre profesor y alumno, el aprendizaje es resultado de la construcción personal, condicionada para cada uno por su realidad social y psicológica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: